Venezuela es uno de los países menos competitivos

septiembre 5, 2012 1 comentario

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Chile sigue siendo el país más competitivo de Latinoamérica, una región que si bien ha hecho progresos en esta área en los últimos años, tiene que enfrentar enormes desafíos, como unas infraestructuras pobres, un sistema educativo débil y poca inversión en Investigación y Desarrollo (I+D).
Así lo establece el informe Competitividad Global 2012-2013 presentado hoy en Ginebra por el Foro Económico Mundial (FEM), que analiza la situación de 144 países.

El estudio, elaborado por siete economistas liderados por el español Xavier Sala i Martí, de la Universidad de Columbia (EE. UU.), mide la competitividad de los países según un baremo y detecta los escollos que les impiden avanzar en este área.

La lista está liderada un año más por Suiza, seguida de Singapur, Finlandia, Suecia, Holanda, Alemania, Estados Unidos, Gran Bretaña, Hong Kong y Japón.

España se encuentra en la posición 36, la misma que el año pasado.

“Aunque la situación macroeconómica y el acceso a la financiación se ha deteriorado mucho, se ha aplicado la reforma laboral y la del sistema financiero, lo que ayudará a mejorar la situación a medio plazo”, señaló a Efe Beñat Bilbao, economista del FEM.

En el puesto 39 se sitúa Chile, el primer país latinoamericano de la lista, al que sigue Panamá (40), Brasil (48), México (53), Costa Rica (57), Perú (61), Colombia (69) Uruguay (74), Ecuador (86), Honduras (90), Argentina (94), El Salvador (101), Bolivia (104), República Dominicana (105), Nicaragua (108), Paraguay (116), y Venezuela (126).

El informe considera que si la región mejorara sus problemas de inseguridad y de infraestructuras, e invirtiera más y mejor en educación para poder responder a las demandas de I+D, multiplicaría sus niveles de competitividad y obtendría mejores resultados económico-comerciales.

“Lo que vertebra a la región son sus debilidades. Como la región está creciendo, el incentivo es mejor y la visión, tanto de los gobiernos como de los empresarios, es ‘cortoplacista’. Deben pensar en innovar para ser más competitivos”, agregó el economista.

Con respecto a Chile, el informe alaba muchas de sus cualidades (instituciones eficientes y transparentes, infraestructuras desarrolladas, entre otras), pero reclama un mejor sistema educativo, un mayor uso de las tecnologías de la información y un refuerzo del sistema nacional de I+D.

Según el FEM, Panamá ha mejorado sustancialmente en los últimos años, pero sigue a la cola en aspectos como la independencia judicial, una de las peores de la región, algo determinante para la confianza de los inversores extranjeros.

Brasil ha mejorado cuatro puntos respecto a la pasada edición del informe, pero su competitividad sigue siendo baja con respecto a su peso internacional a causa de “una reducida confianza en los políticos, y una eficiencia gubernamental muy baja exacerbada por una excesiva regulación”.

“La corrupción y la falta de transparencia siguen afectando, y aunque hay bolsas de excelencia en término de innovación, no se traduce en toda la economía”, aseveró Bilbao.

El informe recuerda el problema sin resolver de la calidad del transporte, y “el desafío permanente de la calidad de la educación, que no responde a la necesidad creciente de un mercado laboral cada vez más sofisticado”.

Unos problemas que el texto también detecta en México, y que se agrava con una “deficiente mercado laboral, demasiado rígido para contratar y despedir”.

El FEM reclama a Costa Rica que los procedimientos para empezar un negocio sean largos y complicados, y que haya escasez de financiación para las empresas.

Una de las peores caídas del listado del FEM es la de Uruguay, que pierde 11 puestos con respecto a 2011, a causa de “presiones inflacionarias y una alta deuda pública, que han deteriorado las condiciones macroeconómicas y han hecho aparecer dudas sobre las sostenibilidad de los recientes índices de crecimiento”.

El informe recuerda que Uruguay cuenta con uno de los sistemas laborales más rígidos del mundo (dificultad para contratar y despedir, falta de flexibilidad para determinar el sueldo y no hay relación entre el pago y la productividad), y un sistema educativo que no genera los conocimientos necesarios que los negocios de hoy en día precisan.

Su vecina Argentina tiene aún peor nota para el FEM, que señala el deterioro de las condiciones macroeconómicas del país, la débil eficacia gubernamental y la casi nula flexibilidad laboral como unos escollos muy difíciles de superar.

Venezuela se sitúa en el último lugar en la lista con respecto al funcionamiento de las instituciones públicas, algo que se agudiza con un débil manejo macroeconómico y una alta inflación que invalida la capacidad del país para mejorar su competitividad. EFE

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Curso de Estudios métricos aplicados a la información

Curso de Estudios métricos aplicados a la información

Bibliotecas en el cine

Bibliotecas en el cine

Conferencia inaugural del cine foro de la Escuela de Bibliotecología y Archivología, FHE-UCV.

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Bibliotecas…

octubre 11, 2008 1 comentario


“Siempre imaginé que el Paraíso sería algún tipo de biblioteca” – Jorge Luis Borges

“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo” – John Ernst Steinbeck

“En Egipto se llamaban las bibliotecas el tesoro de los remedios del alma. En efecto, curábase en ellas de la ignorancia, la más peligrosa de las enfermedades y el origen de todas las demás” – Jacques Benigne Bossuet

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Libros…

 

“Lee y conducirás, no leas y serás conducido” - Santa Teresa de Jesús

“Un libro abierto es un cerebro que habla; cerrado un amigo que espera; olvidado, un alma que perdona; destruido, un corazón que llora” Proverbio Indú

“Los libros son, entre mis consejeros, los que más me agradan, porque ni el temor ni la esperanza les impiden decirme lo que debo hacer” – Alfonso V

“El regalo de un libro, además de obsequio, es un delicado elogio” – Anónimo

“La lectura de un buen libro es un diálogo incesante en que el libro habla y el alma contesta” – André Maurois

“Para viajar lejos, no hay mejor nave que un libro” – Emily Dickinson 

“Es un buen libro aquel que se abre con expectación y se cierra con provecho” – Bronson Alcott

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No te ves como bibliotecario…

octubre 11, 2008 1 comentario

Pregunte a cualquier persona en la calle qué imagen viene a la mente cuando piensan en un bibliotecario. Inevitablemente va a decir: una mujer mayor, con el cabello en arreglado y apretado rollo, con lentes, un sweter, y feos zapatos. Por lo general lleva su dedo índice a su boca para decir “Shh”. Para aquellos de nosotros que no coincidimos con esta imagen estereotipada, el comentario usual es algo como: “¡Pero usted no parece bibliotecaria!”

Detrás de esa “caparazón”, o piel de reptil, se encuentra un profesional pleno de competencias. Este puede llegar a convertirse en un súper héroe en lo que respecta a la búsqueda de información y conseguirá en minutos todo tipo de documentos de difícil acceso. Navegará por la red, por diferentes bases de datos y catálogos de bibliotecas, frecuentemente en diferentes idiomas para hacer búsquedas restringidas y pertinentes. Dejará así, a más de uno asombrado. ¿Usted conoce este bibliotecario?

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Jorge Luis Borges en la Biblioteca Carlos Yusti

 

Jorge Luis Borges soñó, o describió con suspicaz detalle, en una de sus narraciones, una biblioteca vasta e infinita. Quizá para escapar un poco de esa biblioteca real, limitada, rutinaria y sin magia donde desempeñaba el cargo de bibliotecario y en la que pudo verificar, de manera lamentable, la arrogante ignorancia de sus otros compañeros de trabajo; quienes en son de burla le comentaron, cierta vez, que a la biblioteca habían llegado unos nuevos títulos en francés, de un autor que casualmente se llamaba como él, Jorge Luis Borges. Éste, un tanto incómodo, intentaba convencerlos que dichos libros eran traducciones de sus textos escritos en castellano, sin embargo sus compañeros sabían, por experiencia, que un bibliotecario no estaba obligado a leer libros y mucho menos a escribirlos. Leer a Borges conforma, por lo general, un ejercicio que oscila entre el asombro y el tedio. Asombro por la variedad de temas que dominaba con ciencia inigualable, y tedio debido a su capciosidad intelectual tan argentina. No obstante presumía Borges, sin falsa o rebuscada modestia, más de los libros leídos que de los escritos. Detalle que habla de su condición de lector inquieto, de su erudición heterogénea y exuberante obtenida a fuerza de lectura, de su memoria paquidérmica que seleccionaba con enorme facilidad fragmentos de lo leído. Mauricio Wacquez apunta: “El desafío que supone su obra es menor que el de cualquier evangelio. Es una summa poética y una poética en sí misma”.

En sus cuentos Borges maneja con soberbia calidad estilística la ficción, aunque lo ficticio desde una perspectiva muy particular y amueblada con un sin fin de lecturas. Los temas predilectos para sus relatos fueron los laberintos, los libros, las bibliotecas, el quijote, la memoria, el tiempo. Más que personajes y atmósferas, Borges se esmeraba por crear un universo pletórico de singularidades intelectuales. En lo que respecta a sus ensayos semejaba a un mago, sólo que en vez de conejos sacaba citas caprichosas y eruditas de sus lecturas favoritas. La temática de sus textos ensayísticos fue, como en sus narraciones, en extremo variada: Pascal, la poesía gauchesca, el tango, Withman, Los libros, El tiempo, Quevedo y un memorioso etcétera.

Sus ensayos eran construidos con un rigor intelectual preciosista, deparándole al lector una aventura de erudición, tanto desde lo lingüístico como del saber universal, infrecuente en muchos otros escritores del orbe.

Los cuentos y ensayos de Borges encierran, en su construcción discursiva y literaria, el pensamiento de un bibliotecario poco común. Con frecuencia hay en sus textos una anotación velada, por lo demás literariamente soberbio, producto de una caprichosa, jocosa y crítica lectura. Borges no era sólo un lector apasionado, dotado de una memoria prodigiosa, sino que fue un amante del saber; un amante irresponsable y pleno de humor de la cultura universal, cuestión que le permitió realizar malabares literarios con lo leído. Sin almidón y con elegante virtuosismo se hizo con las ideas de otros autores, retomó alguna frase, uno que otro verso, y, con gran visión aleatoria supo engranar todo en un comentario breve, coherente y de gran belleza léxica. Así, por ejemplo, escribe sobre la metáfora lo siguiente: “El historiador Snorri Sturluson, que en su intrincada vida hizo tantas cosas, compiló a principios del siglo XIII un glosario de las figuras tradicionales de la poesía de Islandia en el que se lee, por ejemplo, que gaviota del odio, halcón de la sangre, cisne sangriento o cisne rojo, significan el cuervo; y techo de la ballena o cadena de las islas, el mar;…” 

Sobre las traducciones de Las mil y una noches escribió: “Palabra por palabra, la versión Gallard es la peor escrita de todas, la más embustera y más débil, pero fue la mejor leída. Quienes intimaron con ella, conocieron la felicidad y el asombro. Su orientalismo, que ahora nos parece frugal, encandiló a cuantos aspiraban rapé y complotaban una tragedia en cinco actos. Doce primorosos volúmenes aparecieron de 1707 a 1717, doce volúmenes innumerablemente leídos y que pasaron a diversos idiomas, incluso el hindustaní y el árabe. Nosotros, meros lectores anacrónicos del siglo veinte, percibimos en ellos el sabor dulzarrón del siglo dieciocho…” Podríamos continuar enumerando citas, frases y anotaciones reflexivas de este sin igual bibliotecario que en definitiva fue Borges y que sirvió de inspiración al escritor italiano Umberto Eco, para construir el personaje del Monje Bibliotecario (y detective) protagonista de su novela “El nombre de la rosa”. La obra literaria de Borges es un gran homenaje a la buena lectura, él como escritor siempre estuvo consciente de esto. De allí que sus textos narrativos y ensayísticos, sin alardes ni pesadez enciclopédica, proporcionen un sentido de movimiento, de aventura que explora, con naturalidad, el saber humano sin detenerse en fronteras territoriales o lingüísticas.

Se ha querido columbrar en escritores como Andrés Bello o Ramos Sucre los antecedentes más conspicuos de Borges. Bello y Ramos Sucre cultivaron la erudición sin fronteras, su conocimiento de la literatura del mundo fue amplia y en sus escritos las referencias y citas de autores dispares siempre estuvo presente. Dejando por sentado que aprendieron muy bien el procedimiento implementado por Montaigne, quien delineó en la practica los preceptos que rigen el género ensayístico.

A Borges se le reprochó, en muchas oportunidades, su posición de reaccionario impertinente. Sus opiniones siempre hostiles y contrarias a las opiniones aplaudidas en consenso le valieron el escarnio de muchos de sus contemporáneos. Así mismo se le señaló como un erudito engreído, que se escudaba en las ficciones escritas para no asomarse por el balcón de la realidad. A pesar de ello jamás perdió el sentido del humor: “A mí se me combatió por mágico, y ahora ellos, los realistas, quieren hacerse los mágicos. Creo que voy a tener que escribir cuentos sociales,…”.

 

Fuera del fervor hay que señalar a Borges como un escritor que rebasa cualquier cerco que se le pretenda imponer. Los de la academia sueca no lo incluyeron en el Nóbel porque como es del conocimiento público ese es un premio con vocación política y Borges ejerció la política del cinismo en vez del cinismo político, practicado con desfachatez por muchos otros escritores. 

Me gusta en Borges el estilo de inconfundible bibliotecario que impregna su obra, su naturalidad de lector constante. A diferencia de Bello y Ramos Sucre que tuvieron la erudición como un planchado y circunspecto complemento de sus vidas. Borges hizo de la erudición un asunto sin pedestal, una propuesta humorística de enorme belleza literaria. Me apasiona el Borges jovial, que se tomaba todo a chanza, como sucedió aquella vez que la Universidad de los Andes le negó el Honoris Causa, el ciego escritor sólo dijo con asombro e ironía soterrada: “Por fin una universidad seria en el mundo”.

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